Modelo pedagógico

Pedagogía activa

No basta que las personas aprendan; se requiere que “aprendan a aprender”. Así también, se requiere de docentes que “aprendan a enseñar” y “enseñen a aprender”. Nuestra pedagogía promueve la actividad del sujeto que aprende, más que la exposición docta de quien enseña.

Cuidado personal y relación educativa

Toda esta educación se basa en que cada estudiante sienta que es importante, de mucho valor para quienes acompañan su proceso y que puede acceder a una relación significativa y personal de ayuda. Para los educadores y educadoras, se trata de ofrecer un acompañamiento cercano, eficaz, respetuoso e invitante, que promueva el uso de la libertad personal en una analogía pedagógica de “el que da los Ejercicios”.

Educación para la libertad

Queremos formar personas libres, capaces de comprometerse con los demás, de trabajar y aprender en equipo, de vivir en comunidad y de ser responsables de sus actos.
Búsqueda de la excelencia personal: el “Magis”
Creemos que todos pueden desarrollar al máximo sus capacidades y alcanzar aprendizajes cada vez más completos. Por eso, nuestro estilo educativo contiene una llamada permanente y esperanzadora a la superación personal.

Multiplicidad de experiencias, ambientes y agentes educativos

Cada estudiante se educa en la interacción diaria que establece con quienes le rodean. Así, todo encuentro en el marco de la Comunidad Educativa, toda experiencia de vida –incluso las negativas– son oportunidades de formación y crecimiento personal. La tarea formativa es ayudar a las personas a encontrar sentido a todo lo que viven y a valorar positivamente el encuentro con otros.

Alianza educativa familia – escuela

Consideramos que la familia es la principal animadora y responsable de la formación de los niños, niñas y jóvenes. Como instituciones educativas, nos ponemos a su servicio promoviendo la creación de comunidades que sean educadoras no sólo para sus estudiantes, sino también para sus padres, madres o tutores.

Motivación y sentido

Los contenidos se seleccionan de manera que sean relevantes para las personas porque les permiten “sentir y gustar”, “meditar o contemplar”, “aplicar los sentidos” y las “potencias del ánima”. También es importante utilizar recursos variados en el proceso de enseñanza–aprendizaje, como la expresividad, los medios audiovisuales, la creatividad o las distintas formas de material escrito. Se hace un esfuerzo serio por llevar a la sala de clases los descubrimientos de la psicología de la motivación, despertando en docentes y estudiantes una búsqueda activa de significados y una buena articulación de los aspectos motivacionales, culturales, afectivos e intelectuales.

Formación integral de calidad para niños, niñas y jóvenes