En el marco de nuestro programa de apadrinamiento, los estudiantes de 8° Básico compartieron una jornada junto a sus ahijados y ahijadas de Kínder, fortaleciendo vínculos a través del encuentro, el juego y la fraternidad.
Entre chocolate caliente, juegos de mesa, risas y conversaciones, vivimos una experiencia que nos recuerda que educar también es acompañar, cuidar y construir comunidad.
Como familia ignaciana, seguimos promoviendo espacios donde los más grandes se convierten en referentes positivos para los más pequeños, cultivando valores como el respeto, la amistad, la solidaridad y el servicio.








